Un caso de uso evaluable
Definimos entradas, herramientas, resultado esperado y casos donde el agente debe detenerse o pedir ayuda.
De una instrucción a un trabajo terminado. Con límites claros.
Creamos agentes que consultan información, usan herramientas y ejecutan flujos de negocio. Permisos acotados, aprobación humana y trazabilidad desde el primer piloto.
El alcance se define alrededor del resultado, la adopción del equipo y la capacidad de operar la solución con control.
Definimos entradas, herramientas, resultado esperado y casos donde el agente debe detenerse o pedir ayuda.
Integramos fuentes autorizadas y APIs con permisos mínimos, límites de costo y aprobaciones para acciones sensibles.
Probamos precisión y fallos con casos representativos. Registramos ejecuciones y entregamos controles de operación.
Cada etapa reduce una incertidumbre antes de ampliar la inversión.
Elegimos un flujo frecuente con un resultado comprobable, no una promesa de autonomía ilimitada.
Definimos fuentes, privacidad, permisos y herramientas disponibles para el agente.
Validamos respuestas, uso de herramientas y manejo de excepciones antes de habilitar acciones.
Monitoreamos calidad, costo y adopción; ampliamos permisos únicamente cuando hay evidencia.
Un chatbot se centra en una conversación. Un agente puede además usar herramientas y coordinar pasos para completar una tarea. No toda consulta requiere un agente: elegimos la solución más simple que resuelve el objetivo.
Solo las acciones y permisos acordados para ese caso de uso. Cambios sensibles, pagos o comunicaciones externas pueden requerir confirmación humana. El diseño incluye límites y mecanismos para detener el flujo.
No se elimina ese riesgo. Lo reducimos con fuentes controladas, pruebas, validaciones deterministas, registro de acciones y escalamiento a una persona cuando falta información o confianza.
Definimos presupuesto por ejecución, límites de uso y monitoreo. El proveedor y la arquitectura se eligen según calidad, privacidad, latencia y costo total.